Así sentenció Ana Deveaux, en un almuerzo en SocialSnack.

Inmediatamente le ofrecí escribir un post al respecto para compartir su punto de vista, y aceptó con todo gusto.

Acá les va:

En “mi época” viviamos sumergidos en la fantástica nebulosa de la imaginación en lo que a amores se refiere:
Qué estára haciendo? Cómo es su cuarto? Qué estará pensando?

Vivíamos planeando y replaneando el encuentro, siempre con un amigo aliado, al estilo: “vos andá y preguntale, pero como cosa tuya…”. Cuando la nebulosa era insostenible, uno se animaba a más: (“hola”, del otro lado) sólo con eso, al menos a mí, me temblequeaban las piernas y sentía que esa voz era una locomotora que estaba a punto de pasarme por arriba!!! Y ahí cortaba la llamada, obvio! Antes de morir!

Después quedaba flotando en las nubles con ese “hola” reproduciéndose por miles que giraban en mi cabeza, hasta que asomaba la paranoia: “se dio cuenta” “me escuchó respirar” “sabe que soy yo!”

Alguien llama y corta hoy? Hay algún vintage dando vueltas por ahí?

En esa época todo era soñar. Todo requería de una estrategia, de encuentros planeadamente espontáneos, que siempre estaban a punto de poder fallar.

Ahora leés en su cuenta de twitter: “Estoy yendo a www.fiestasaraza”. A los 5 minutos: “estoy en la fila, qué fiaca”. 10 minutos después: “Entrando, que copado!!”.

Ahora ves sus fotos en Facebook o Flickr para saber cómo era de chiquito/a, cómo le quedaba el uniforme, qué hizo en las vacaciones y cómo le quedaba el traje de baño (o empezando por eso, y después todo lo demás).

Leés todo lo que escribe, abrís todos los links que propone… Es como que lo conocés, sin conocerlo antes de conocerse mutuamente.

Se siente la misma adrenalina?

176/365 June 25, 2009 by laurenlemon

Esto de poder saber vida y obra y pensamientos, y movimientos me parece que mata todo el romanticismo. Nos hace más obsesivos y menos soñadores.

Es un arma de doble filo saber tanto del otro: si va a ir, no va a ir. Si está twitteando desconsoladamente o si está feliz, si se tiró un pedo!, lees en su muro de Facebook las cosas que le gustan o no le gustan (y se pierde la sorpresa de la coincidencia, esa ilusión de “Uy, a mi también me gustan las películas de la Nouvelle vague!”).

Creo que nos hace movernos en un mundo de seguridades parecido a un auto a toda velocidad, pero muy distinto a una montaña rusa de sensaciones y emociones dispares.

Además, a todo esto, hay que sumarle la presión de estar en riesgo de ser observado por quien te gusta en cualquier momento: tener que ser/parecer cool las 24 hs por si acaso!!! (no me vengan con el “yo soy yo”, que en estas situaciones no aplica).

Bueno, me quedaría escribiendo toda la pantalla acerca de esto, pero no me quiero abusar de la bondad de mi amigo Pablo, a quien le dejo la posta.

Atrevanse a soñar! Sentir ese rollito en la panza es lo más!!

Vos qué opinás, somos menos románticos culpa de internet?

Imágenes del post por MafyDS y laurenlemon