Redacción: la papa

Como este es un blog about nothing, y la verdad, no tengo ni la más pálida idea de por qué P. me invita a escribir en él, he pensado que debería hacer mi *gran* aporte a la salud del público en general y recomendar (hacer apología, sería la figura legal, creo) de la mejor droga que conozco para mis penas: la papa.
Resulta ser que si estoy contenta, me tengo que comer una papa. Si estoy triste, papa. Si tengo la regla: si, papa. Frita, hervida, machada, cruda incluso alguna vez (y, momentos de deseperación) o por ejemplo, hecha puré (cosas de la identificación), la pata me ha salvado la vida.
No tengo idea de donde viene, porque ponele, lo de la pasta te diría que es una cuestión cultural (argentina digo, no italiana. Y no, mi apellido parece pero no es. Es polaco). Entonces, decíamos ¿papa? ¿de dónde me viene eso? No sé, pero una papa suele ser barata, fácil de conseguir, rápida de cocinar (en el microondas, entre 4 y 6 minutos al máximo y ni siquiera hace falta pelarla) y altamente digerible. Y a mi me despierta las endorfinas. Y no engorda (lo que engorda es el medio kilo de manteca que le unto pero a ver, cuando una está con el blues, le importa tres carajos el extra calórico ¿o no?).
Además, parece ser que la papa es mucho más que el mero tubérculo terroso que conocemos. Propia de Latinoamérica (su nombre sería de origen quechua), introducida en Europa por los conquistadores españoles (dicen por ahí que al principio sólo usaban sus flores azulosas las damas de la corte para adornar los pelucones, pero parece que después se avivaron), y uno de los principales cultivos del mundo, la papa (o patata, como le dicen por acá) es rica en vitamina C y almidón, aporta potasio y magnesio, es de fácil cultivo y de alto rendimiendo y hace bien.
Entonces, no sé a qué venía, ni de dónde, ni por qué. Pero, mujeres y hombres del mundo: papas. Todo bien con el chocolate pero las que o-dia-mos los dulces, no tenemos mucho agüante para el alcohol (o nos olvidamos de comprar), la peluqueria nos queda lejos o no tenemos tarjeta de crédito, por ejemplo, ya tenemos opción de consuelo: las papas. Probadlas.
Y además, mirá como son las cosas, que resulta que este año, para las Naciones Unidas, es el año internacional de la papa.
















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