La Muerte de los Blogs

Antes que nada, aviso que estoy con gripe, 38 de fiebre. La vida es así. Por ello, no me van a ver seguido posteando por acá. Si les copa, aporten con sus miniposts. Si voy a estar en twitter, y en la casilla de mail; porque es lo único que Steve Jobs me deja hacer con su iPod Touch.

Vamos a lo que vine.

La semana pasada se llevó a cabo en España el Evento Blog España (EBE) 2008. Evento al que no pude ir por problemas de tiempo, obviamente.

Para el cierre de la charla, Luis Rull, uno de los organizadores; no tuvo mejor idea que invitar a Hernán Casciari. Si leen blogs, no hace falta que se los presente.

Hernán dio una fabulosa charla (con una intro digna de él); que dejó registrada en su blog ORSAI; y que yo reproduciré aquí.

Gracias a un par de iluminados, hay algunos fragmentos de la charla en video, para su disfrute.

Sin más, “una charla sobre la muerte de los blogs”:

I.

Hace unos cuantos meses me llamó a casa Luis Rull, uno de los organizadores del EBE 2008, para invitarme a dar la charla final, la que cerraría el evento. Como Luis es muy previsor, me llamó en abril o en mayo; hace muchísimos meses. Y posiblemente lo hizo de esta manera, tan anticipada, porque sabe que únicamente digo que sí a las propuestas remotas. Digo que sí a cualquier cosa que me propongan de aquí a seis meses, porque me resulta muy complicado encontrar una excusa creíble.

No puedo decir “lo lamento, Luis, dentro de seis meses voy a estar engripado, o me va a doler mucho la muela”. Yo estoy programado para la mentira automática, para la excusa contra reloj. Estoy muy capacitado para explicar por qué no fui a donde había prometido ir, o por qué no iré a tal compromiso mañana, o el sábado próximo. Pero no se me ocurre nada cuando Luis Rull me dice que tengo que hacer algo seis meses más tarde.

También le dije que sí (debo ser sincero) porque con Cristina teníamos la necesidad —urgente— de regresar a un restaurante de Sevilla que se portó muy bien con nuestros estómagos el año pasado.

Entonces, como el 16 de noviembre era una utopía, algo lejano y confuso al final del calendario, acepté la invitación de Luis. Lo hice en abril, y me quedé muy tranquilo. Después, como pasa siempre, llegó el verano.

Viajé; me relajé.

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Opiniones varias

Casciari sos grosso. A mí tampoco me gustó. Subile.