Variante del nudo \

“No sabe ni atarse los cordones”. Una frase que se utiliza para denotar inmadurez porque, ¿qué niño con cierto control de su motricidad no sabe hacerlo?

Bueno, sin vergüenza y con un poco de pena puedo decir que hasta mis 28 años fui uno de ellos. Y la historia es más o menos como sigue (testimonio tipo Sprayette, leer con voz afectada):

Mis cordones siempre se desataban sin importar cuánto los ajustara. Si salía a caminar, tenía que parar cada dos o tres cuadras y atarlos nuevamente. Cansado de estar atándolos una y otra vez los dejaba colgar, los arrastraba, los pisaba, los arruinaba. Las puntas no me duraban enteras más de una semana.

Un día, sentado frente a la puerta de la biblioteca definitiva tipée: “tie shoelaces”. Me sentía con suerte. Apreté el botón, y esto apareció ante mí:

Home del sitio Ian\'s Shoelace Site

El sitio de Ian Fieggen compila casi 40 formas de pasar los cordones y 17 de atarlos. Hay soluciones para los problemas más comunes (como el mío), tips y consejos. Una sección sobre el largo adecuado de los cordones donde interviene -cuándo no- la matemática. Curiosidades, comparativas, rankings y fotos de usuarios. Todo, todo lo que una persona puede necesitar para saber atarse los cordones y mucho más.

¿Por qué un sitio sobre cordones? Siendo que los niños aprenden a atarse los cordones alrededor de los 5 años, ¿quién lo visitaría? Bueno, además de los que nunca lo aprendieron, parece que padres, maestros, conductistas y deportistas también se interesan por esta información. El éxito del sitio lo llevó a Ian a escribir y editar un libro, que puede comprarse por unos $15 en Amazon o Barnes&Noble.

Con esto quiero decir que el sitio de Ian Fieggen es uno de los ejemplos más ilustrativos de lo larga que puede ser la cola en Internet. No importa lo tonto o raro o común o soso que sea el tema. Coleccionistas de coprolitos o fabricantes de muebles de ratán, en la Red siempre hay alguien interesado.

Por curiosidad o para aprender, para sorprender a tus amigos con el nudo más rápido del mundo o el vistoso “Halloween”, si sos un auténtico “shoelace geek” no podés dejar de ver el sitio de Ian.

Y si tenés una idea medio tonta o dominás un campo o área extraños para el resto de los mortales, publicalo.

Hazte un blog y échate a dormir.