Argentina, hermana gemela de Macondo
Excelente post de Yamil Salinas donde refleja la situación actual de Argentina, de gran similitud con Macondo, la tierra fantástica de la novela Cien años de Soledad de García Márquez
Excelente post de Yamil Salinas donde refleja la situación actual de Argentina, de gran similitud con Macondo, la tierra fantástica de la novela Cien años de Soledad de García Márquez
Y sí, ni Juan D Perón se salva de los ácidos comentarios de Los Simpsons..
Entre ayer y hoy tuve una basurita en mi ojo izquierdo por 28 horas. Con esa frase de inicio quiero que le digamos adiós a cualquier ilusión con la que uno entra a unblogged esperando posts interesantes, o de cierta temática.
El asunto es que de golpe y porrazo, de la nada, ayer a la mañana me desperté por la molestia, que no llegaba a ser dolor pero que molestaba, de una basurita en el ojo. Una especie de tortura china a escala (una escala mínima, pero escala al fin).
Instantáneamente lo primero que hice fue lo que cualquier persona recomienda no hacer en un caso así: zamarrearme el parpado hasta intentar que salga. Obviamente no sólo que no salió (sino no estaríamos hablando de 28 horas), sino que ahora el ojo estaba rojo, lloraba, y la molestia, sumada a los nervios e impotencia por no poder sacar a la nueva inquilina, había pasado a ser dolor. Yo sé que parece, pero no soy una persona exagerada.
Después de un rato de probar y no lograr mi cometido, me dispuse a terminar un trabajo pendiente. En ese momento me cruzo a mi hermana que volvía del colegio y que me propone el primer “método de quite rápido de basurita” que recibí en el día: Tirar del parpado para que se despegue un poquito del ojo y apretarlo como escurriendo el ojo para abajo. Le dije que había probado y no funcionó.
Para entonces se sumó mi querida madre a la charla proponiendo otro: Poner agua en una “tacita de té” (¿pocillo?, no sé…) y hacer como un “buche de ojo” (fue un poco menos rústico el término, pero la misma idea). Tampoco funcionó.
Al rato mi papá (¡por teléfono!) propuso el suyo, y un amigo por msn el suyo, y hasta mi novia dijo ser “experta en el asunto”. Fui a la dentista y, torno en mano, ella me aconsejó lo suyo.
Cada uno tenía justo el consejo que yo necesitaba, y cada uno pensaba que el suyo era el definitivo, la solución a todos mis problemas. Pero después de horas de meter en mi ojo desde agua común hasta “solución fisiológica”, pasando por las manos de todos mis seres queridos, la condenada basurita seguía ahí.
La solución fue la más pacífica de todas: irme a dormir una siesta de media tarde hace un rato.
Eso me hizo comprobar nuevamente, que tanto en el fútbol, como en la política, en el campo, en el gobierno, y hasta en las basuritas de los ojos, TODOS los argentinos, SIEMPRE, “tenemos la razón”. En TODO. Incluso cuando nuestras razones se contradicen. Y al fin y al cabo eso es lo feo y lo lindo que tenemos, ¿no?
El video de Le Parisien donde aparece el presidente francés; Sarkozy insultando.
Presidential Watch 08: visualización de la blogosfera política de USA.